03 octubre 2006

Bienvenue a mon Cuchitril Capítulo III y FINAL (El misterio de la ducha seca)


Sientes la necesidad, un escalofrío te embarga, es tu primera vez, bueno en verdad no es tu primera vez pero sí con ésta, es la sensación de explorar lo desconocido. Ya te habían advertido, en cuanto lo hagas con ésta se te quitará la costumbre de hacerlo todos los días... pero por mucho que te dijeran tienes que hacerlo, ya pasan unas horas del día y si no lo haces pronto vas a explotar, coges los enseres necesarios y con las manos ocupadas te dirijes hacia ella mientras te preguntas... estará ya húmeda, debe de estarlo, las horas que son... mientras un atisvo de esperanza y de ilusión te hace pensar que puede que en realidad tú seas el primero en entrar en ella. Te detienes, miras a diestro y siniestro, nadie, una inquietante calma reina en el corredor, ya has recorrido la milla verde, ahora sólo queda meter...la tarjeta, en la puerta amarilla y entrar, ella te está esperando, es hora de tomar tu primera ducha en la residencia.

Una vez dentro y tras inspeccionar un poco las duchas, me hice la siguiente pregunta, si son las 8.30 y la gente empieza las clases a las 8.00, es decir el que se haya duchado se habrá duchado sobre las 7.30, porqué están todas las duchas secas, ni una gota de agua por ninguna parte, ni si quiera huele un poquito a humedad, y todos sabemos que cuando te duchas en un gimnasio, y esto es lo más parecido a ello, huele a humedad... bueno pues he estado comprobando las duchas de vez en cuando, porque me he duchado a diferentes horas desde que llegué, hace ya cosa de una semana, y nunca, me encontrado a nadie duchándose (64 habitaciones comparten 6 duchas), ni tampoco las duchas húmedas, lo cual me lleva a la siguiente conclusión, sí a la que habéis llegado todos vosotros... elijo muy bien las horas para ducharme...jejeje, si es que hay conexión entre vosotros y yo...si alguien ha tenido un pensamiento distinto o su conclusión parece mejor no dudéis en comentarmelo.

Tras este ligero y rápido ejercicio de deducción, os contaré las sensaciones que en mi se albergaron nada más entrar allí, lo primero fue el techo, fue verlo y entonces acordarme de que sí efectivamente Francia sufrió bombardeos durante la segunda guerra mundial, aquello debería ser parte de un bunquer, que quisieron conservar, cosa poco sensata por su parte después hacer allí los baños del tercer piso.

Aquí está el estrecho corredor que aquí llaman ducha, lo único bueno que tiene es que el agua sale inmediatamente caliente, no hay que andar regulándola, en mi primera ducha, andaba con cuidado no tocar las higiénicas paredes que me rodeaban en el estrecho lugar, intentando enjabonarme sin separar mucho los brazos del resto del cuerpo, cuando en un momento de debilidad, miré al techo, no sé aun lo que es, si sé lo que parece, pero por si acaso siempre me ducho mirando hacia arriba no sea que se mueva.

Finalmente aquí os presento a nuestro amigo, del cual preguntamos donde está cuandolo primero es lo primero. Es la última moda aquí en París, cagalero sin reposa culos, pa que no se te duerma. Se puede decir que es una buena idea para que estos no estén ocupados por gente todo el día, nadie quiere pasar allí mucho rato, nadie tiene tanta fuerza muscular. Además se aprecia lo limpio que está el suelo.

Bueno y esto es todo desde historias desde la cripta, solo añadir que ninguna de estas últimas cinco fotos han sido manipuladas, y que todas han sido sacadas con mi cámara. Dormid bien, mañana la fiesta del viernes.

Comentarios y Desvaríos

Bueno, como ponía en mi anterior post, ya he resuelto la controversia sobre los comentarios, así que por favor sentiros libres de comentar todo aquello que os parezca, haced de esta, mi casa, vuestra casa, no os cortéis ni un pelo (esto último va más enserio para algunos de vosotros, y muy en especial para mi, que ya no estamos para jugar con el pelo), sentíos libres y desvariar conmigo. Esta noche actualización del baño y de la fiesta del viernes pasado, que tanto daño hizo a mi hígado y a las pilas de mi cámara que se acabaron a mitad.

Hasta luego voy a cenar.